La endofibrosis de la arteria iliaca externa, es una dolencia que afecta sobre todo a ciclistas de ruta de alto rendimiento, y en menor medida en otras disciplinas o deportes de resistencia, como el triatlon, running, o carreras de montaña.
Aunque el mecanismo del daño no está del todo aclarado, cierta predisposición anatómica de la arteria iliaca, unida al deporte de alta intensidad acaba generando un daño continuado en la arteria, y un estrechamiento de la luz del vaso, impidiendo un correcto flujo de la sangre a la extremidad. Esta situación genera una pérdida de potencia durante el ejercicio de intensidad, identificando el deportista una sensación de pierna muerta, y pérdida de potencia que se identifica con facilidad en el potenciómetro en comparación con la pierna sana.
El diagnostico pasa por una sospecha precoz, y la realización de una prueba de esfuerzo y estudio ecográfico tras ejercicio de intensidad, preferiblemente sobre la propia bicicleta o cinta de correr. 
El estudio ECO DOPPLER nos permite apreciar los cambios de flujo que se generan en la arteria durante le ejercicio, estableciendo un diagnostico de confirmación.
El daño arterial requiere abandono del deporte para evitar su progresión, que en casos extremas puede llegar a producir la oclusión completa del vaso.
No existe un tratamiento farmacológico que logre revertir los daños causados, o evitar su progresión . Las técnicas endovasculares, como los stent o angioplastia no han demostrado su eficacia, desaconsejándose su realización, siendo preferibles los tratamientos quirúrgicos de reparacion y corrección del vaso. Acudir a un especialista en Angiología y Cirugía Vascular, especializado en este tipo de patologías es fundamental para lograr un buen resultado y la reincorporación al deporte de alta intensidad.